A SILVER MT ZION – AINARA LEGARDON – JOZEF VAN WISSEM

Rockcore celebro su quinto aniversario con un concierto por todo lo alto

Con una sala Caracol practicamente llena, el encargado de abrir la velada era el renovador del laud Jozef van Wissem. Ya lo habia visto hace meses junto a otro virtuoso, en este caso de la guitarra de doce cuerdas, James Blackshaw. En aquella ocasion me encanto su actuacion y, en esta, se confirmo que no me habia equivocado. Su forma de abordar un instrumento en principio tan anacronico resulta de los mas cautivadora. grandes silencios y pausas, sencillos samplers que dispara y que sirven de colchon atmosferico a sus reinterpretaciones barrocas, un uso puntual del slide y los armonicos que lo emparenta con ciertos pasajes del mejor Ry Cooder y, en general, el despliegue de un imaginario sonoro que, aunque sencillo por lo que conlleva de primigenio, acaba convirtiendose en una especie de ritual oscuro y complejo como si de una version minimalista y arcaica de Current 93 se tratase. Un silencio sepulcral reinaba en toda la sala. El segundo turno era para Ainara LeGardon, que venia a presentar su nuevo disco, The third. Lo hizo en solitario, aunque en principio se pensaba que no iba a ser asi, sino que iba a venir acompanada de contrabajo y theremin. En cualquier caso, no le faltan maneras ni tablas para ventilarse ella sola un concierto lleno de intensidad. Con el sambenito colgado de ser la PJ Harvey peninsular, su energia me recuerda mas a una Scout Niblett sin bateria. Los temas antiguos sonaron tan bien como siempre y los nuevos prometen. Y, por fin, el turno para las estrellas de la noche. A Silver Mt. Zion. Con una declaracion de amor hacia Europa Canada es demasiado grande para amarla y el 1.000.000 died to make this sound arrancaron un set que se caracterizo por la ausencia absoluta de instrumentales alguno hubiese estado bien y por unas alargadas pausas dialecticas entre cancion y cancion. Aunque en un principio pudo tener su gracia, hubo un momento en que el dialogo de Efrim con una parte del publico acerca de la crisis y el BSCH, no hacia mas que desesperar a muchos. Una voz femenina lo dejaba claro. Next song, please. En cualquier caso, el nivel musical fue de excepcion, aunque es inevitable que con unos temas de desarrollo tan largo no se echen de menos algunos nombres, como el magnifico Blind, blind, blind de su ultimo disco o alguno del He left us alone but shafts of Light sometimos grace the corners of our rooms Constellation, 2000. Las que si sonaron fueron God bless our dead marines, Black waters blowed,Engine broke blues, Microphones in the trees, la inedita I made myself a metal bird, I fed my metal bird with the wings of other metal birds y una intensisima Horses in the sky que servia de cierre magistral a una noche repleta de buena musica.

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