LUZ CASAL

Luz pletorica por una buena causa.

Poco más de un año después de que a Luz le diagnosticaran su grave enfermedad, nos volvió. a demostrar que es una gran luchadora y que lo ha superado ampliamente. Después de una larga gira por toda España, en la que ha dado casi 60 conciertos, Luz quería cumplir con el compromiso que hizo al personal médico que le atendió en su momento y con las miles de personas que la apoyaron en su convalecencia. Luz prometió que en esta gira, daría dos conciertos benéficos, para recaudar dinero y donarlo a la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer). La primera de esta citas fue en Málaga, donde recaudó 170.000 euros. Y la otra fue el pasado viernes en Madrid, dos días antes del Día Nacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mama.

Ante el lleno absoluto en el Teatro Albéniz el viernes 17, Luz amplió e hizo un concierto más para el sábado 18. Yo pude asistir al primero de los dos y vi un gran concierto por parte de la artista, muy emotivo y con una Luz muy entregada a su público.

Perfectamente acompañada y arropada por los músicos que la acompañan en estos últimos meses, Luz con una actitud incluso un poco tímida, llenó todos los rincones del teatro con su magnífica calidad de voz, dando un repaso a toda su discografía.

Como en el pasado concierto que pude verla en Madrid en Mayo, el recital estuvo claramente dividido en dos partes. La primera hora más tranquila y en formato acústico, con todos los músicos sentados aolrededor del escenario. Y la segunda hora, los en formato eléctrico y más marchosa y rockera. A diferencia del concierto del 22 de Mayo, no hubo un descanso de 15 minutos entre una parte y otra, sino que simplemente los músicos se levantaron y enchufaron sus guitarras, haciéndolo más dinámico.

Los musicazos que acompañan a Luz, son Juan Cerro y Jorge Ojea a las guitarras, Josué Santos a los teclados, Peter Oteo al bajo y Tino Di Geraldo al cajón y percusión en la primera parte y a la batería en la segunda.
A Luz se la vio brillar con Luz propia, desde que salió al escenario, guapísima, con una camisa de encajes y trans parencias, una falda por las rodillas y unas botas altas. Estuvo sonriente y comunicativa desde el principio hasta el final, con esa actitud tierna y tímida que la caracteriza, pero con un tremendo estado de voz. La emoción del momento y los nervios, la traicionaron nada más empezar e hicieron que se olvidara de la letra en la segunda canción. Pero con mucha gracia y desparpajo, pidió la ayuda del público, que no dudamos en cantar con ella el estribillo.

No faltaron todos los clásicos indispensables de la cantante, y por poner sólo unos pocos, diré que sonaron entre otros, •Entre la espada y la pared”, “Quiéreme aunque te duela”, “Loca”, “A cada paso”, “No me importa nada”, “Una señal”, “Un pedazo de cielo”, “Piensa en mi”, “Entre mis recuerdos”, “Besaré el cielo”, “Plantado en mi cabeza”, “Rufino” o “Mi confianza”. De su último trabajo “Vida Tóxica, pudimos escuchar “Se feliz” y “18 años”. Luz además anunció que está trabajando en un nuevo disco de versiones de canciones latinoamericanas y nos presentó una de las posibles canciones que entren en este disco, titulada “No, no y no”.

En la última canción antes de los bises, entraron por el pasillo central del escenario, los gaiteros y tamborileros del grupo Gaitas de la Villa de Mieres, para acompañar al grupo en una de las canciones y en esta recta final del concierto, dando un colorido toque a la actuación.
Una grandísima actuación de Luz Casal, que gracias a su fuerza de voluntad, está de nuevo sobre los escenarios, dando lo mejor de sí misma, y lñuchando por una buena causa, a través de su música.
¡ENHORABUENA LUZ Y GRACIAS POR ESTOS MOMENTOS!


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