NICK LOWE

Un Nick Lowe sobrado de clase repasa su cancionero en un concierto de gran repertorio

Hay musicos que por anos, trayectoria y estilo cuentan con el beneplacito de la critica hagan lo que hagan, con un lugar en los altares mas alla del bien y del mal y una escasez de exigencia que a veces redunda en la autocomplacencia del musico. No es el caso de Nick Lowe. Con una historia de muchas decadas a sus espaldas y un perfil de profesional de la musica popular con tanto prestigio como pocas comparaciones solista, acompanante, compositor y productor, su escasez de conciertos en la piel de toro no tenia razon de ser. Este mes de noviembre venia a compensarlo y a servir de presentacion un poco tarde de su ultimo disco, el absolutamente imprescindible At my age. Medio y veterano aforo en la sala para recibir al ingles que inicio la noche acompanado unicamente de su guitarra. En ese primer set el publico ya pudo comprobar por donde iba a discurrir la noche, alternando nuevos temas con sus clasicos, digamos, de toda la vida. Asi, tras People change, Soulful wind, Whats shakin on the hill y Heart, la banda irrumpio en el escenario. Me permitiran el inciso, pero da gusto ver a unos musicos como los que acompanan al sr. Lowe en escena, veteranos, bregados en mil batallas y, que demonios, tecnicamente intachables. El penultimo momento de la noche con el teclista Geraint Watkins cantando en solitario Only a rose fue la maxima expresion y uno de los momentos mas emotivos de la noche. Con todo el grupo arropando a Nick siguieron cayendo clasicos antiguos, modernos y mas modernos aun. Without love, Has she got a friend, I trained her to love me, Indian Queens, Cruel to be kind para alegria del respetable, You inspire me, Long limbed girl, Rome, Hope for us all, I live on a battlefield, I knew the bride y la epica y costelliana Whats so funny para cerrar la primera parte de la noche. Rock and roll y pop de nueva ola a raudales. Solventada la cuerda de una guitarra rota volvio el maestro en solitario con Heart of the city, la mentada Only a rose y ya con sus companeros cerro con el recuerdo a su etapa Rockpile, When I write a book. Un segundo bis para cerrar en crudo con la susurrante cancion que hizo para Johnny Cash, The beast in me. El publico casi consiguio formar un muro de silencio y todos pudimos acercarnos y casi tocar la grandeza del momento. Porque fue una gran noche, disculpen el topico pero el ingles demostro que los años no es que los lleve bien sino que esta mejor que nunca, haciendo unas canciones impresionantes, con una voz mas definida a la que ha adaptando su repertorio llenandolo de clase y elegancia. Senores, este es un tipo de confianza, alguien al que confiar sus inversiones, al que nombrar secretario de estado o al que dar un ministerio sin cartera. No se merece menos. La fria noche del viernes merecio la pena salir de casa y, sin empujones, acercarse hasta las primeras filas de la Riviera y poder extender la mano hasta casi tocar la gloria.

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