JOSH ROUSE

Publico entregado en un concierto de sentimientos con guinos comicos

Con todas las entradas vendidas desde semanas antes y baile de horas en el inicio del concierto, a las once y media del pasado jueves, Josh Rouse subio al escenario de la sala El Sol. Vestido como manda el protocolo. traje de tres piezas chaleco incluido y corbata de cuadros rojos, Josh Rouse se presento en solitario con su guitarra acustica, dispuesto a desenvolver algunos de los temas de su ultimo disco. The Best Of The Rykodicsc Years 2008, una seleccion de las canciones de los cinco albumes y dos EP que publico entre 1998 y 2005. Y escribo desenvolver porque la musica de Josh Rouse da esa sensacion, la de estar abriendo cuidadosamente pequenos paquetes de donde salen preciosas melodias, pequenas, suaves, delicadas, que de pronto revolotean y envuelven la sala, esta vez la que esta de cumpleanos, El Sol. Con el segundo tema de la noche, aparecio sobre el escenario Raul Fernandez, Refree, que acompano a los teclados y a la guitarra a Rouse durante el resto del concierto. Competicion de moonwalkers incluida Porque, entre la sobriedad, la elegancia, el susurro, la intimidad, la intensidad,, que transmiten las canciones de Josh, hubo tiempo tambien para la broma con una cancion dedicada a Valencia ya sabeis que vive en Altea desde hace algunos anos, que con ritmos flamencos cantaba. ciudad de la playa, o ponme un kas. La otra nueva cancion contenia entre sus estrofas. Yo soy poco social, soy un intelectual. Un par de gestos divertidos que pusieron una nota de humor en un concierto que destaco por su buen hacer, sencillamente, sin mas, lo esperado y deseable de alguien como Rouse. Sus fans no enloquecieron pero tararearon todas las canciones, entre las que estuvieron Quiet town, 1972 o Sad eyes, lo llamaron Jose, Jose Luis supongo que para fortalecer sus lazos con Espana y para finalizar, por si alguien la habia echado de menos desde luego, Slaveship y todos contentos. Un concierto para agradar a todo el mundo lo consiguio. Para finalizar, puede decirse que fue un concierto a la altura de lo que es su buen cantar y tocar. Quiza algo lineal, predecible, esperado por sus fans, que no dejaron de tararear, susurrar y acompanar a Josh durante todo el concierto el intimismo Jose como se empenaron muchos de los presentes en llamarle . Hacia mucho tiempo que no vibraba tanto con un concierto como el del pasado jueves.

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