SUBLEVADOS

Humilde

Mira que es difícil hacerse un hueco en el panorama del rock estatal, con la multitud de bandas que surgen cada año y sin promociones enormes. Después de cuatro discos, con este Humilde puede decirse que SUBLEVADOS lo ha conseguido y eso significa que aun hay público que tiene la suficiente inteligencia como para saber que no todo es lo que sale en la tele (como cantan en el primer corte). Este nuevo CD no es en realidad un nuevo trabajo, sino la reedición de algunos temas de Alborada, disco editado sin su autorización, ahora remasterizados junto con tres temas nuevos y que, en un alarde de honradez digna de su mensaje político, regalaban a quienes llevaran ese Alborada a los conciertos. Vamos, algo poco habitual.

Para el que no tuviera en su momento la oportunidad de oír Alborada (que sonaba mucho peor, claro), diremos que su pequeño triunfo no les ha hecho retroceder en su estilo musical, ya bastante asentado; si acaso les ha dado la oportunidad de crecer y conseguir un puñado de canciones excelentes, que se reúnen en uno de los CD más entretenidos que se han editado en los últimos años. Se atreven incluso a meter un trombón en Tarzán, o a tirar de su amigo PONCHO-K para “Ciudades muertas”, una de las mejores letras del disco.

Además, hay que agradecerles que, pese a lo que cantan en “Naúfrago”, no hayan cedido y sigan presentándose rebeldes, con letras poseídas por un sano espíritu anarquista, herederos de una tradición de pensamiento muy afincada aunque hoy diluida en nuestro país, con temas donde recuerdan la memoria histórica (uno de los mejores temas y de los que más suenan a los REINCIDENTES, losa con la que tienen que lidiar aun) o cantan “tú eres tu propio Dios, tú eres tu propia ley”. Críticas a la hipocresía social en “Pastillitas” o al propio panorama de la industria musical en “Por hacer Rocanrol”, versión del “What a Wonderful World”, acompañadas en todo momento de un Punk Rock enérgico, vitalista, rebelde, pero también festivo e irónico (repasen la letra de “Tarzán y sabrán de que hablamos). Además, algún desboque acelerado en la brutal crónica de la pedofilia católica de “Padre Lascivo”.

Un compendio de elementos de la más interesante tradición del género que te conducen a acabar el disco con una sonrisa de satisfacción por haber comprado algo que apoya a una gente que, no cabe duda, se lo merecen. Como prueba, la posibilidad de descargar gratis sus anteriores trabajos desde su página. Eso es valentía.

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