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Noche de buena musica

Y una vez mas la pequena big band de Rivas pues les falta un miembro para ser considerados como tal, segun mandan los canones, se dejaban ver por el centro de la capital para ofrecernos sus inquietudes musicales, impropias en musicos tan jovenes. Entre 22 y 25 anos, con un estilo tan pulido, y su particular interpretacion del swing de los años 50, alternando con destellos de jazz, reggae, ska, musica latina.Toda una coctelera de musica aneja y sonidos frescos, madurados por una nueva generacion de jovenes artistas que incitan al baile y la diversion. Arrancaron repasando algunos de los temas de su disco Drunkology como Man on the roof, Old fashioned o Bag eater, revisaron los standars de Duke Ellington Dont get around much anymore y Just you, just me, e incluso presentaron un tema del que sera su nuevo disco Rag Changes, en su linea habitual, acogido de manera formidable por su nutrido grupo de seguidores que les siguen por donde quieran que van. Se recrearon en la instrumental Fat garden, haciendo brincar al publico al son del inspector Gadget. Se dieron un respiro, excepto Jaime Gutierrez, que continuaba aporreando los tambores, y para mi gusto es algo que sobra en el show, sin desmerecer en absoluto su labor. Up down o Blueska hacian subir la temperatura en el local, y fue con Dick crazy cuando el personal se animo a hacer los coros. Otro momento de relajacion, para que su colaborador Moncho Martin nos deleite con un solo de percusion latina, acompanado por el incansable Jaime en la bateria, al cual se le desarmo y armo sobre la marcha el timbal base. Nos acercaron al final con Walls y su contagiosa melodia de ritmo cambiante y texto reivindicativo. Aun quedaba media horita mas para los bises que supieron aprovechar con Bad joke con constantes cambios de ritmo y voz por parte de Alex todo un crooner, o Just a gigolo momento en el que el anterior bajista Diego Asenjo, que se encontraba entre el publico, subio al escenario para presentar a los miembros de la banda, y a su sustituto Adrian Barcelo, con su pedazo de bajo de seis cuerdas. Diego se lanzo al publico al menos en tres ocasiones. Y con Bubamara punto y final a un espectaculo, joven, trabajado, elegante y a la par divertido. 8

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