JAMES HUNTER

La verdadera naturaleza de la musica hecha desde el corazon

Recuerdo salir el pasado septiembre del concierto de James Hunter en la sala Sol con un considerable cabreo. Y no por el ingles, que ofrecio un fantastico concierto, sino porque fue uno de los primeros sintomas de esta fiebre de moda soul que nos inunda. Un publico indiferente ante el concierto se dedico a conversar durante todo el show, demostrando que la asistencia a ciertas actuaciones es mas por cubrir expediente con la moda del momento que por disfrutar de la musica en si. Vamos, que a los pocos que fuimos por gusto nos jodieron el bolo. Asi que cuando se anuncio timidamente esta actuacion, lo primero que paso por mi mente fue el saldar mi deuda con el soulman britanico. Despues llegaron los pegos, una sala de baile fuera del circuito de conciertos patrocinada por una marca de cerveza habitual en saraos de marketing musical y bebida de los que no disfrutan ni gustan de la cerveza no auguraba nada bueno, sino una repeticion de lo ya vivido. Haciendo de tripas corazon, y aunque el ambiente no fuera ni mucho menos el idoneo, decidi abstraerme del componente mas fashion del asunto e intentar pasar un buen rato con las canciones de Hunter. Por suerte la sala gozaba de mejor acustica de la que en un principio cabia esperar, y el sonido fue uno de los puntos algidos. Hunter parece haberse quedado a la cola de otras nuevas figuras de la escena soul que acaparan mil y unas reverencias en revistas de tendencias que ni siquiera saben quien es Sam Cooke. No tiene detras la maquinaria promocional de Eli Paperboy, ni le estan bailando el agua como a Sharon Jones, a quien repentinamente todo el mundo parece haber descubierto. Asi que aun se le ve un tipo sin malicia, carne de escenario de pub, de flema puramente inglesa, que disfruta de tocar la musica que ama. Su soul tampoco es tan descarnado como el de los anteriormente citados, tiene un aire romantico, de borrachin timido pero alegre, aunque sus ritmos con frecuencia valgan para un desparramado baile, al unir en matrimonio el contorneo caliente del soul con la magia del blues mas vibrante. Y aunque quiza se le pueda echar en cara lo excesivamente lineal que resulta su repertorio descargado del tiron, lo cierto es que estuvo verdaderamente inspirado durante toda la velada, brillando tanto a la voz como con la guitarra, aunque obviara los temas mas emblematicos de su mas reciente y brillante The Hard Way su tema titulo y el exquisito Carina. Y lo mismo se pude decir de la excelente banda que le acompanaba. En definitiva, todo un gustazo para una calurosa noche en lo musical y lo meteorologico. Esperemos que pase el tiron de moda soul y artistas como este puedan disfrutar de una escena mas genuina y honesta y menos tenida de falsas y vacias tendencias.

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