GEORGIE FAME TRIO

Ambiente familiar en torno al Hammond

Han pasado ya 67 veranos desde que en la coqueta localidad de Leigh, Lancashire, se registrara el nacimiento de Clive Powell más conocido para la historia musical como Georgie Fame.

Mr. Powell tuvo, sabrán ustedes, una inicial exitosa carrera como llenapistas mod siempre a los mandos de su teclado; las siguientes décadas pasaron por su colaboración con el también teclista y ex – Animals, Alan Price, y por el decadente circuito de los cabarés británicos. Ya en los ominosos 80 fue Van Morrison quién acudió a su rescate para colaborar en su Avalon sunset, la participación en la siguiente década revalorizó la carrera del león de Belfast y, de alguna manera, reorientó la carrera algo más que decadente del simpático irlandés. Dentro de los vínculos establecidos en esos años se encontraba Ben Sidran, con el que perpetraron un disco a tres manos de homenaje a Mose Ellison. La producción de la última década viene marcada por ese encuentro con Sidran y su sello Go Jazz, donde sus últimos trabajos han sido publicados.

Se presentó ante una escasa concurrencia el sr. Fame junto a sus dos hijos, Tristan y James Powell, a la guitarra y batería respectivamente. Aire desangelado en la sala, un puñado de mods ya talludos, excesiva distancia de seguridad en las primeras filas, muchas sienes plateadas y jerseys de cuello caja; una leyenda de las teclas merece algo más.

Estilísticamente, pese a estar el concierto enmarcado en el Festival de Jazz de Madrid, la trayectoria de Georgie se expande por amplísimos terrenos que van desde el rockandroll británico (¡este tipo estuvo junto a Billy Fury!), el soul de ojos claros, los devaneos jamaicanos, las marejadas calipso, el country & western o el jazz vocal (excelentes los registros que mantiene Georgie). Sin excesos técnicos, con discreción, corrección incluso, discurrió el concierto, centrándose en las canciones más que en los solos instrumentales que el oyente mediocre (servidor) asocia con aquello del jazz. Arrancando con Carole King, The point of no return, pasando por Peggy Lee, Willie Nelson, Willie Dixon o Mose Ellison, con el que despidió la noche en un segundo bis. Standards como Green onions o Georgia on my mind compartieron tiempo con los hits de Fame, Bonnie and Clyde o Yeh yeh. Tras esa canción, por unos problemillas técnicos, hubo que abrir el teclado y el resto de la velada el respetable pudo contemplar las entrañas de la bestia.

El único punto imprevisto en una noche medida, en hora y cuarto resolvió el partido. Elegantemente.

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