MASSENA – Quiero ser como tú

Genuíno sabor americano.

Hace ya un tiempo que llegó a nuestras manos el primer disco largo de Massena  y desde la primera escucha nos causó una grata impresión pero, por azares de la vida, quedó injustamente olvidado hasta que, hace poco, otros azares nos trajeron de vuelta su recuerdo. Así que tocaba recuperarlo sin falta y saldar esa involuntaria omisión que lo ha tenido relegado.

Para situarnos, precisemos que Massena no son ni mucho menos nuevos en esto: llevan tocando desde 2007, han pasado por importantes festivales como el de Blues de Cazorla, y han abierto conciertos para bandas tan notables como Los Lobos o Blue Rodeo. En cuanto al disco, podríamos empezar diciendo que lo ha grabado Paco Loco  en su archiconocido estudio gaditano, lo cual ya da una garantía sobre la calidad del sonido que vamos a encontrarnos en este trabajo, pero primero deberíamos resaltar que las canciones de “Quiero ser como tú”  se prestan fácilmente a sacarles partido, con unas melodías brillantes que admiten diferentes arreglos, desde los más simples y desnudos (como los de la suave y cadenciosa “Un ángel triste” – el tema que abre el álbum; la hermosa “Confundí mis años” o el country casi folk de “Un día jodido”) hasta las instrumentaciones más complejas de la vibrante “Volver a empezar”, la intensa “Luz de gas” o la frenética “Dos y dos”.

Un trabajo con frecuentes cambios de ritmo que hacen que se escuche con fluidez, y que permite apreciar nuevos matices en cada escucha, descubriendo sorprendentes capas de sonido a medida que se van repasando sus canciones. Partiendo de referencias con claras raíces americanas pero proyectadas a través de un prisma propio, se sirven de ello para contar historias cercanas, confesiones y ecos del camino que hablan de las encrucijadas y las carreteras secundarias de la vida, en las que alternan los temas relajados y los medios tiempos luminosos y polvorientos con los ritmos más vivos y los sonidos eléctricos – incluyendo un buen puñado de briosos riffs de guitarra y valiosos destellos de slide en varios de los cortes. El resultado es un disco muy variado y disfrutable, con diferentes argumentos para engancharte con sus letras y su impecable sonido.

Canciones de clásico y genuino sabor americano, pero con capacidad de sorprender – como el curioso homenaje que hacen a “Neil Armstrong” (tema de cuyo estribillo toma el disco su título – o sea, nada que ver con “El Libro de la Selva” ni el Rey Lui, por si a alguien se le había pasado tal idea por la cabeza). Once temas – más una propina oculta al final del disco – que resultan suficiente para hacerse una idea de los terrenos en que se mueven Massena, y de su capacidad para acercar sonidos dispares y lejanos, haciéndolos propios.

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