ATSPHEAR – Redshift

Un poco de todo

Tercer álbum de la banda madrileña Atsphear, flamante fichaje de Art Gates Records, en sus diez y pico años de trayectoria.

El producto que presentan es difícil de clasificar: esta banda bebe y explora aspectos muy diversos del género del metal, y no tan del metal a veces. La voz de Juan Domínguez, incorporado a la banda para grabar el álbum anterior, Children of the fields de 2010, es versátil, y sabiéndolo, las composiciones de la banda le dan mucha cancha, dejando que viaje desde lo más death metal (Redshift) hasta lo más lírico y melodioso (Sand). Las letras están basadas en relatos variados de la ciencia ficción clásica, convirtiendo el álbum en conceptual, siempre dando vueltas al tema del universo inexplorado y eso.

El álbum va a simple vista de más a menos, aunque desde más cerca, la cosa no es tan así: lo que sí es verdad es que la sensación de velocidad va disminuyendo a medida que avanzamos en la audición. Tras una introducción de teclado de minuto y pico, Quantum, se abre el melón con Redshift  , que es el tema con más caña, voz gutural y todo eso tan death, al que sigue The storm  , más representativo del contenido del resto del álbum: un heavy metal no muy duro, a medias entre el power y el excelente death descafeinado que hace ahora Katatonia. Por momentos recuerda a Amorphis, pero, repito, no tan duro.

La línea melódica está garantizada por las guitarras de Sergio Lara y Manuel Probanza, que no se prodigan en solos, pero que sí están continuamente abandonando el riff machacón con punteítos para armonizar con la voz de Domínguez. Sobre la sección rítmica de la banda, nada que resaltar excepto su perfecta corrección: Carlos Delgado se luce lo que le permite la línea de bajo, y Abraham Ruiz está sensacional en la batería. Una prueba más de que si una banda no tiene un buen batería, no suena.

El disco sigue con algunos altibajos: excelentes Centuries, Empire, el tema más largo, casi diez minutos, The builder of the stage  y My grave, tema largo y lento, hipnótico. No tan brillantes se me hacen Unknown monsters, A gate to the unknown y Sand, lento y soso.

Visto lo que se produce aquí en general, se puede decir sin miedo que Atsphear brillan, sobre todo, porque se intentan desmarcar. Seguramente por eso tienen también más proyección internacional. Con discos como este, perfectamente.

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