ROMANTHICA – Eterno

Metal gótico muy suavecito

Primer álbum de la banda barcelonesa Romanthica, nacida en 2004, que previamente había publicado solamente un par de maquetas, en 2004 y 2006. Tras algún o algunos cambios de formación, en 2012 se fueron a Estocolmo a grabar el que iba a ser este su primer álbum, titulado Eterno, seguramente a causa de la barbaridad de tiempo que han tardado en plantearlo, y también en producirlo.

De la mano del prestigioso David Castillo (Opeth, Katatonia) controlando la grabación, y algo más seguramente, el sonido logrado por el quinteto de Barcelona es mejor que bueno: no hay nada fuera sitio. La lírica voz de David Gohe está perfectamente acunada por las guitarras de Rubén Rosas y Sergi Perea, y la aportación de Abel Aranda en el bajo y de Bud en la batería no desmerece a lo largo de los diez temas más un bonus de que consta el disco.

Citan como referencias principales, entre otros, a Paradise Lost y a Héroes del Silencio, y es precisamente a Enrique Bunbury a quien más parece quererse parecer la voz de Gohe: no demasiado, menos mal; al menos éste no tiene pinta de cantar jotas como aquél.

El disco empieza un tanto lento, con Despierta, el single Mercurio  y Sacrificado, que dan paso a lo mejor del disco: esta banda suena un poco mejor cuando pisan más el gas. Nada y Muriel son dos temas que suben bastante el listón. Tras Mejor será olvidar y El vientre del huracán, que vuelven al metal gótico ese más lento y anodino de los momentos más flojos de Paradise Lost, el asunto renace de nuevo con otros dos grandes temas: Regreso al sur del Edén y La cura.

Las letras, en la onda de lo que es el estilo gótico: tristes hasta el suicidio, deprimentes por más, y tortuosas hasta el hastío. Lástima que en El vientre del huracán no hayan vigilado un poco más: hay que darse cuenta de que desde el estreno de Toy Story no se puede usar la fórmula “hasta el infinito”, porque corres el peligro de que el público te coree con “¡… y más allá!”.

Cierra el disco Al final, sin más relevancia que dar paso al bonus, consistente en una versión alternativa de Despierta, esta vez con la colaboración de la voz de la vocalista noruega Liv Kristine, soprano solista de Leaves’ Eyes, banda también de metal gótico de por allí por Escandinavia. Ya que estaban, aprovecharon el viaje. Bien hecho. Por cierto, que la voz de Kristine hace ganar bastantes enteros al tema, que queda de verdad muy mejorado.

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