THE SLEEPING PHILOSOPHERS – The Time Of The Sleeping Philosophers / Bagdag

El arte del bien combinar los sonidos en el tiempo

Si lo quería inclasificable, lo ha conseguido. Eso sí, buen gusto tiene. Y bien hecho está. Dos discos, el primero llamado The Time Of The Sleeping Philosophers y el segundo Bagdag.

Zeppelin Fallin: Abre el disco. De entrada parece que estás escuchado al mismísimo Mc Cartney haciendo Honey Pie o Martha my dear para dar paso a los Wings y continuar los cambios en la canción como cuando llega la guitarra con slide y la armónica para pasar a un rock blues. Cuando te has hecho al tema, llegan sonidos de sitar (Harrison) y efectos similares a los que usaban The Beatles. Termina con una sección de vientos en plan Dixie fiestero. Escuchar para creer.

There was a time: Queen, eso es lo que inspira, pero a ritmo de oukelele. Camaleónica voz de Álvaro que en la segunda parte de la canción vuelve a ser la que todos conocemos por Pink Tones. De nuevo influencias de Mc Cartney cuando a su vez se inspiraba en los clásicos de los cuarenta.

Bigman:, Lo primero que he pensado es en Because y Show must go on. De nuevo aparece Nacho Cuevas a la voz. Pasamos a blues rock, ragtime y muchos coros al estilo Mercury.

Voodoo love lady: Ritmos funkys con trompetas. Pero con un deje a Hendrix en algunos wah-wah que se dejan escuchar, el sonido del minimoog le da un punto setentero. Ritmos finales a lo Come Together y final a lo Red Hot Chili Peppers. Todo ello en un ambiente que recuerda al fenómeno Blaxploitation.

Rumble swing: Un tema lento, a piano, más blues, soul y quizás nos prepara para el segundo disco…

…que se llama, Bagdag. Por si no habíamos tenido diferentes estilos no llegan unos cuántos más. Este segundo disco es más acústico, utilizando nuevos instrumentos, como el acordeón, bandoneón, banjo, violín o trombón. Un ambiente más folk y tranquilo, siempre acompañado por multitud de instrumentos y la sección de viento que le da un aire bastante personal.

The last kid: Un tema acústico de nuevo muy al estilo de Wings.

The bohemian waltz: Pues eso, un vals, con toques country, vientos mariachis y de nuevo la impronta personal.

Kala: Comienza con sonido al mar, que ha dejado el vals bohemio y con su melodía. Es una especie de reprise de la anterior con un gran final in crescendo.

Fields of yellow papers: Inicio a lo Strawberry fields y I’ve just seen a face. Sonido de la guitarra al más puro estilo Mike Olfield. Gran tema.

Bagdag: Nos faltaba el clarinete. Va a ser complicado hacer un directo de este disco. Salvo que intervenga una orquesta. De nuevo se puede escuchar un violín al más puro estilo zíngaro, swing, folk y multitud de estilos fusionados.

Ambicioso proyecto para dar salida a un nuevo grupo. Arriesgado por ser un tipo de música poco habitual y difícil de hacer. A pesar de haber nombrado muchísimos músicos y canciones de las que se nota influencia, lo más complicado de todo es darle un sentido a todo y personalizar el estilo. Es decir, que cuando escuchemos esto o algo similar pensemos en Álvaro y los filósofos durmientes. Lo ha conseguido.

La originalidad se da hasta en las portadas y logo del grupo. Por cierto, disco doble, como el blanco de los Beatles, ¿casualidad?

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