IMELDA MAY + LUCKY DADOS

Imelda May inaugura el festival Madgarden 2015

Imelda May fue la primera actuación de esta segunda edición de Madgarden en Madrid. Este festival que se celebra en el anfiteatro de los jardines Alfonso XIII de la Universidad Complutense, en la Ciudad Universitaria, ha gestionado un cartel muy atractivo, equilibrado y bastante asequible en las tarifas, que tal y como están los tiempos se agradece mucho. La capacidad del recinto varía entre las casi 2.000 a casi 3.000 personas en cada actuación, dependiendo si se colocan sillas o dejan a la gente de pie frente al escenario, como fue el caso de Imelda. Además, está alejado de viviendas urbanas por lo que no hay problemas de ruidos, y cuenta con buenas posibilidades de acceso en transporte público o privado, incluso en ¡bicicleta! Durante todo el mes de junio tendremos la posibilidad de disfrutar de  una programación de alto nivel, con artistas de reconocido prestigio.

Lucky Dados_01Los primeros en salir fueron los Lucky Dados a las 20:30. La verdad, es que aún no había llegado mucho público cuando empezaron a sonar. Pero salieron a por todas con ritmos rockabillys de este trío que en esta ocasión se acompañaba de una sección de viento, los Border Horns. Durante tres cuartos de hora estuvieron dándole caña con sus canciones y con alguna versión que forman la banda sonora de muchas generaciones. Carlos López, el bajista no paró de agitar el contrabajo, Pedro Herrero, a la guitarra y voz, pronto se tuvo que quitar su elegante levita y el infalible Carlos Mirat también sudó lo suyo aporreando la batería. La verdad es que llevan unos cuantos años con este grupo y con otros paralelos como Labelle y Baby Horror, y cuentan con un público incondicional. Nunca se les puede echar en cara que no lo dan todo en el escenario. Estoy seguro que para ellos un gustazo abrir el festival y compartir escenario con Imelda May.

Con un calor infernal, que dura una semana en Madrid y que de momento no afloja, el día se iba apagando, y un público muy llamativo se repartía por todas partes. Muchos tupés, tatuajes y pinups. Y sobre todo muchas ganas de pasarlo bien. Ahora le tocaba el turno a Imelda May. La banda salió primero y después lo hizo Imelda, y el público la aclamó con gritos de “guapa”, mientras algunas nubes tapaban ligeramente una inmensa luna llena. Apareció Imelda con su inimitable caracola de tupé rubio, un vestido rojo con falda estampada de leopardo y subida sobre unos taconazos también rojos. Lejos de parecer una estrella inaccesible, su naturalidad y simpatía resultaron evidentes.

Imelda May_02Durante la siguiente hora y media que duró el concierto se puede asegurar que Imelda no tuvo la necesidad de ganarse al público porque éste ya estaba entregado. La voz de Imelda estuvo genial, tiene matices suficientes para cantar rockabilly, blues o baladas sin parecer sobrecargada ni afectada. Dicen que Imelda es una revisión del rock de los años 50, pero para mí no se trata de simple revival, ella aporta una puesta al día a una música que no deja de seguir viva. Por otra parte, se ha rodeado de unos músicos muy buenos, que la acompañan según las necesidades de su voz, pero sin lucimientos gratuitos. Así había guitarras, bajo, contrabajo y trompetas que se fueron alternando con las canciones. Ella también tiró de pandereta en alguna ocasión y del tambor irlandés bodhran. Y también unos coros muy acertados, como en “Psycho”.

Arrancó con fuerza el concierto con “Tribal” y después con “Wild woman”. Otra canción muy aplaudida fue la de “Love tatoo”. También cayó alguna versión, como la de “Spoonful” de Willie Dixon. Imelda se dirigió al público en unas pocas ocasiones. Primero para decir que le encanta venir a España y esas cosas, pero también para hacernos cantar “It’s good to be alive”, como un canto al optimismo y a olvidar las preocupaciones. Gracias Imelda.

Terminó el concierto con “Johnny got a boom boom” de forma atronadora. Y llegaron los bises. El bajista entró de nuevo en el escenario con un ukelele y con Imelda tocaron dos canciones. Primero la versión de “Bang bang”, que popularizó Nancy Sinatra, y después “Dreamin”. De nuevo con todos los músicos sonaron dos temas más y ahí se acabó una gran noche de rock.

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