BAND OF FRIENDS

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Los músicos de Rory Gallagher mantienen vivo su legado
Texto y fotos: Javi G. Espinosa
17 Mayo 2019, Sound Stage (Madrid)

No son una banda tributo cualquiera, reunida para reinterpretar las canciones de su artista favorito – en este caso el inmenso Rory Gallagher: Band of Friends son la banda, su banda. Brendan O’Neill estuvo acompañando con su batería a Gallagher durante una década, y el doble de tiempo estuvo a su lado el bajista Gerry McAvoy. Y si este último asegura que Marcel Scherpenzeel es el guitarrista más parecido al añorado Rory que se pueda encontrar, está claro que esta no es una banda más.

Desde el comienzo dejaron claro a lo que venían: a sacudirnos dando un concierto sin concesiones ni adornos. Tal fue la cosa que Gerry, erigido en principal portavoz de la banda (aunque le deje la voz cantante a Marcel), paró el concierto al poco de arrancar para pedir que se olvidasen de andar mareando con las luces, nada de distraer con cambios de color y focos danzantes («ésto no es una discoteca, ni Saturday Night Fever«, clamó el bajista). Y así se hizo: luces fijas para el resto de la velada, que del espectáculo ya se encargaban ellos, manteniendo la atención en la música, que es lo que importa.

Son tantas las canciones inolvidables que dejó Rory que no es fácil elegir un repertorio para que todo el mundo quede contento (de hecho ni llevan un setlist escrito para guiarse, van eligiendo los temas sobre la marcha), pero durante casi dos horas fueron revisando canciones de todas sus etapas para intentar dar gusto a todos los presentes – y a veces bajando de revoluciones en algún tema, para darse ellos mismo un respiro al arrollador ritmo que impusieron durante casi toda la actuación.

No faltaron clásicos como «Follow Me«, «Moonchild«, «Tattoo’d Lady«, «Bad Penny» o «Shadow Play«, con las que cerraron el show, aunque poco después salieron de nuevo a regalarnos una traca final (otra más) con «Bullfrog Blues«, invitando a subir al escenario a un par de jovencitas que no se perdieron detalle disfrutando desde la primera fila y que vieron recompensada su fidelidad y su entusiasmo compartiendo esos momentos sobre las tablas con los músicos. Falta hace que se mantenga esa afición entre los jóvenes, que desgraciadamente no son muchos en conciertos de este tipo, para que el legado de músicos como Rory Gallagher no caiga nunca en el olvido.

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