BURNING *ULTIMO CONCIERTO*

Adiós a los eternos referentes del rock madrileño
Texto y fotos: Javi G. Espinosa
5 Octubre 2019, La Riviera (Madrid)

Aún cuesta creerlo, pero habrá que acostumbrarse. Oficialmente, después de 45 años (o de cuatro décadas y media, como Johnny prefiere decirlo) Burning se han despedido de los escenarios. Sin nostalgia, sin pena, sin falsa modestia. Han dicho adiós en un gran momento, con la cabeza muy alta, rodeados de toda su gente y arropados por su público, que siempre les ha sido fiel. Y además en casa, en el Foro. En Madrid, “la ciudad que nos parió, nuestra madre, nuestra novia“, proclamaba Johnny. Aunque la concurrencia, como tantas veces en la capital del reino, había venido desde todos los rincones de la península – literalmente: en primera fila había una bandera portuguesa que no paró de agitarse desde antes de empezar el concierto.

Aunque no sea fácil, a veces hay que tomar decisiones. Y Johnny, al igual que siendo un chaval decidió apostar por el rock and roll, ha decidido ahora poner punto y final a la banda que ha sido su vida y con la que ha llegado hasta donde ni en sus mejores sueños de entonces hubiera llegado a imaginar. El camino ha sido duro, largo y difícil, pero ha merecido la pena.

Su última noche no podía ser una noche más, y aunque el ambiente era absolutamente festivo, en algunos momentos la emoción desbordaba a un Johnny que se veía abrumado por la ocasión y por la respuesta de la afición. La gente se volcaba cantando no solo cada estribillo sino las canciones enteras, y Johnny alucinaba, llegando a quedarse sin palabras y sin poder cantar, casi sin saber qué hacer, disfrutando del momento, y hasta quiso bajar entre el público “para saber qué se siente viendo a los Burning“, comprobando como sus canciones ya no son solo suyas: son de todos los que hemos crecido con ellas.

Había ganas, muchas ganas. Tantas que, pese a estar anunciado el comienzo del show a las nueve de la noche, veinte minutos antes ya estaba la banda saliendo a escena. Y los planes que se hubieran hecho daban igual, cualquier cosa podía pasar en una noche en que, más que la cabeza, mandaba el corazón. El repertorio previsto en las hojas repartidas por el suelo del escenario se lo pasaron por el forro desde el primer minuto, recuperando viejos temas inesperados, alargando algunas canciones con una intensidad tremenda, sonando como un torrente de rock salvaje y sudoroso. Especialmente memorables fueron las interpretaciones de “Las chicas del Drugstore“, “Jack Gasolina“, “Jim Dinamita” o “Balada para una viuda“, entre otros clásicos inmarcesibles, con esos retratos de personajes peculiares tan característicos del universo burniano.

Por supuesto, Johnny tuvo unas palabras de especial agradecimiento y pidió un caluroso aplauso para la banda, para los músicos que ahora le acompañan, pero extensibles también a todos los que han pasado por el grupo a lo largo de todo este tiempo. Y sobre todo, un recuerdo más especial aún (cómo no) para Pepe y para Toño, los dos grandes ausentes, a los cuales nos mostraban en sus mejores tiempos desde las pantallas de la sala.

En una noche de recuerdos y para el recuerdo también hubo numerosos guiños a los Stones (especialmente en “Ginebra seca“, en la que incluyeron un pequeño medley de clásicos de Jagger y Richards), sus “papis”, como ellos siempre han dicho. El último, cuando ya se habían despedido y se marchaban del escenario: seguro que no fue por causalidad que lo hicieran mientras sonaba “Papa was a Rolling Stone“. Genio y figura, ya se sabe.

En fin, que BURNING ya son historia. Ya lo eran, pero a partir de ahora toca hablar de ellos en pasado. Al menos, hasta que a Johnny le vuelva a picar el gusanillo del rocanrol y decida volver a llamar a los chicos para subirse al escenario con ellos otra vez. Estaremos esperando.

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