MARK KOZELEK

Genio quisquilloso

De todos es sabida la fama que tiene MARK KOZELEK a sus espaldas. Muchas veces incisivo y otras impertinente, su humor ácido cabalga en la fina línea entre el “hijoputismo” y la genialidad, y en buena medida depende de cómo lo acepten los asistentes a sus actuaciones. Si en su última visita a la capital al ser en un teatro la distancia con el público le importunó menos, en esta ocasión desde el primer tema la cosa se torció, con quejas sobre los tres fotógrafos que discretamente tratábamos de hacer nuestra misión durante el tema que nos habían permitido retratar.

 

En los primeros temas, se esforzó más en criticar ciertos aspectos del público (desde las pintas a lo “Fleet Foxes” de buena parte del público masculino a la falta de respeto que era verle sentado con medio cuerpo dándole la espalda) y ahí se vio que la fluidez del concierto no iba a ser la tónica de esta ocasión.


Es cierto que cuando se centraba en lo suyo, que es cantar y tocar la guitarra, sigue manteniendo el mojo. Muy centrado en temas recientes de su carrera con Sun Kill Moon y en sus discos editados en 2013 en colaboración con Jimmy Lavalle (The Album Leaf) y Desertshore también tuvo tiempo de presentar composiciones nuevas como “Richard Ramirez Died Today Of Natural Causes”, el avance de ‘Benji’, el disco que editará como Sun Kill Moon en febrero del año que viene.

 

Si hemos de elegir entre lo variado del repertorio, debemos elegir “By The Time I Awoke”, “Gustavo” y sobre todo el binomio “Ceiling Gazing” y “Tavoris Cloud”. Cuando admitió peticiones del público, se enredó más la cosa al no querer tocar nada antiguo (mencionar a los Red House Painters era motivo de excomunión), por eso resultó curioso que se arrancara con una versión del “Green Hell” de los Misfist. Ver para creer.

 

Hubo quien fue abandonando la sala, en algún caso con gestos destemplados tras alguno de los ataques de Kozelek, que llegó un momento en el que entonó un ligero mea culpa, y es que enfadarse por no coger las gracias sobre Nels Cline en un tema como “Livingstone Bramble” es llevar las cosas demasiado lejos. Preferimos quedarnos con lo bueno que fue escuchar canciones como “Hey You Bastards I’m Still Here”, pero quizás en próximas ocasiones lo mejor que puede hacer es venir con grupo de acompañamiento y dejar la opción de la velada con cantautor atormentado para recintos que no le incomoden tanto. O eso, o tratar de dejarse las malas pulgas en el camerino.

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