GARBAGE
Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Madrid 5 julio 2026
Texto y fotos: Javi G. Espinosa
Domingo por la tarde, y con el calor que hace en Madrid bien merece la pena darse un paseo hasta el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria para salir un poco del cocedero que es esta ciudad en verano. Cierto es que el alivio resulta sólo relativo, pero suficiente al menos, con algunas nubes tapando el sol que cae. Con las últimas luces de la tarde salieron al escenario Garbage, otra de esas bandas que se me habían ido escapando en directo, y que además han anunciado que se despiden con esta gira, o sea que no podía dejar pasar la ocasión de verles.






Parece mentira, pero son ya más de tres décadas de carrera las que tienen a sus espaldas. Y son muchas las canciones que han ido metiendo entre los clásicos de la música contemporánea, aunque venían presentando también las canciones de su último disco, «Let All That We Imagine Be The Light«, publicado el año pasado.






Con el recinto lleno, arrancaron puntuales con el tema que abre ese último álbum, del que llegaron a tocar la mitad de las canciones. Con la carismática Shirley Manson al frente, pertrechada tras un bonito abanico al salir a escena, enseguida desataron el entusiasmo colectivo, que se disparó cuando empezaron a sonar himnos como «I think I’m paranoid«, «Stupid girl» o «Vow«.






Shirley sigue cumpliendo a la perfección su papel de antidiva, seductora y agresiva, divertida, cercana y sin pelos en la lengua. Estuvo muy comunicativa toda la velada, aprovechando en varios momentos para darse un respiro mientras soltaba pequeños discursos despertando conciencias y reivindicando causas diversas (incluida la de Madonna como estrella pop por excelencia).



Una delicada y relajada versión de «Lovesong«, de The Cure, marcaba más o menos la mitad del bolo. Una estupenda puesta en escena de ese pop poco convencional, vitaminado y sofisticado, con un toque de electrónica y oscuridad, que se empapa de las guitarras intensas y afiladas de Duke Erikson y Steve Marker, respaldados por Butch Vig a la batería, y en esta ocasión por Nicole Fiorentino (ex Veruca Salt y Smashing Pumpkins, entre otros) al bajo. Y es que es tal el magnetismo de Shirley que a veces se nos olvida quienes están detrás para que eso suene como suena.




Con «Chinese fire horse«, otra de las nuevas, la cosa se empezó a animar otra vez, subiendo de revoluciones con «Cherry lips (Go baby go go)«, y estallando con «When I grow up«, que desató ya totalmente la fiesta, con la gente botando desde la pista hasta la grada., coreando la canción sin querer que aquello se acabara nunca. Cuando Shirley dijo que éramos el público más cañero que habían tenido en estos treinta años igual no exageraba, porque aquello debía parecerle un estadio con diez veces más gente de la que realmente había.






Agradecida y emocionada, especialmente con detalles como que hubiese entre el público «so many young girls» (y es verdad que había muchas niñas, niños apenas vimos – igualmente, eran las mujeres quienes estuvieron toda la noche gritándole «¡guapa!»). A ellas, y a toda la concurrencia, nos recordó, antes de atacar «Push it«, que aunque a veces todo parezca una mierda, al final llega un momento en que todo puede superarse.









Final relajado con la hipnótica «The day that I met God«, que también cierra su último trabajo de estudio, y después de una hora y media de concierto y un breve descanso, volvieron para despedirse con «Special«. Ya como si estuviera en familia, se sentó al borde del escenario para firmar varios discos y libros, bromeando y riendo, tan a gusto que nuestra escocesa favorita (con permiso de Sharleen Spiteri) hasta se pidió un whisky para brindar con nosotros y rematar la fiesta con «I’m only Happy when it Rains«.






Si en ese momento una tormenta hubiera roto el cielo y nos hubiese empapado, hubiera sido el final perfecto. Pero igualmente, fue un broche impecable para un concierto fantástico, en el que Garbage demostraron que son unos grandes de verdad, a los que vamos a echar mucho de menos – si es verdad que con esta gira dicen adiós. Un placer y un lujo haberles disfrutado, y además así, en un recinto como éste, sin sin el agobio ni la masificación de verlos en un festival entre mucha más gente y docenas de otras bandas. Una noche para enmarcar.











